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jueves, 30 de marzo de 2017

Ojalá vivas tiempos interesantes

Ayer, 12 de marzo de 2015, se cumplió la profecía de Nietzsche y acabó toda esperanza para la humanidad. A la reciente pérdida de Leonard Nimoy se sumó otra no menos triste. Ayer murió Terry Pratchett.
Días terribles para la cultura occidental en general y para el frikismo en particular, sin duda. Pero os diré una cosa: este deceso me es especialmente duro de asumir.
Y es que, aunque no era un secreto que el hombre llevaba ya unos cuantos años con problemas de salud, nunca se está preparado para dar el adiós definitivo a la persona que más carcajadas ha conseguido arrancarme, que ríase usted de los Hermanos Marx y Charles Chaplin juntos.
En verdad, los libros de Terry Pratchett constituyen una bomba de relojería tras otra, un artefacto insondable y apocalíptico del que resulta imposible hablar en sus presuntas individualidades, sino más bien resultaría más preciso abarcar todo el conjunto en su extensión. Incluso se puede leer al azar, sin que haga falta seguir un orden preestablecido para enfrentarse a su saga de Mundodisco o incluso -qué narices- a sus obras que no pertenecen a Mundodisco.
Mi relación con Terry Pratchett tiene su historia. Hace ya bastantes años recomendé a un amigo el libro de culto "Marciano, vete a casa" de Fredric Brown como paradigma de la comedia escrita. Al de unos días me lo devolvió con una leve sonrisa condescendiente y me dijo una frase repleta de razón que nunca olvidaré: "Es un buen libro. Pero te hace reír una vez cada tres páginas. Si lo que quieres es morir de risa al menos tres veces por página, tu hombre es Terry Pratchett."
66 años, tenía el autor británico. No es edad para morir. Y por si fuera poco, en este caso no podemos citar siquiera la consabida frase "al menos nos quedará su obra". No, así como siempre he concebido una Tierra Media en la que Tolkien se haya presente en cualquiera de sus recovecos ("he puesto en esta obra mi vida y mi sangre", dijo a su editor), ahora no puede ser lo mismo releer el Mundodisco a sabiendas de que su artífice no está aquí, riéndose con nosotros en algún lugar del Planeta Tierra. A carcajada limpia.
Probablemente el último sonido antes de que el Universo se repliegue sobre sí mismo, será alguien diciendo: "¿Qué ocurre si aprieto esto?."
"Articulo escrito por Little White"

Larga vida y prosperidad

Ayer, 27 de Febrero de 2015, el universo entero se vino abajo. Una triste noticio azotó todas las galaxias. Ayer fallecía Leonard Nimoy,

Nuestro querido señor Spock nos dejaba a sus 83 años en Los Angeles por complicaciones derivadas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica que padecía desde hacía un año.

Todo el mundo conocía a Spock, daba igual si no habías visto nunca Star Trek, su figura se había convertido en todo un icono; con múltiples apariciones y nombramientos en películas y series de televisión, su imagen era totalmente reconocible en cualquier parte.

Ciertamente Leonard Nimoy fue encasillado en su personaje de Spock y muchas veces intentó quitarse esa marca trabajando en teatro, literatura o fotografía, curiosamente escribió un libro titulado "Yo no soy Spock"

De todos modos consciente de su encasillamiento acabó por acabar reconociendo todo lo que le había aportado el personaje y reconciliándose con él, parodiándose a si mismo en mas de una ocasión, escribiendo su biografía definitiva "Yo soy Spock"  y volviendo a interpretarlo en el reboot de J.J. Abrams.

Aunque su carrera se basó en su mayoría en su personaje vulcaniano de Star Trek, Nimoy ha trabajado en decenas de películas y series que nada tenían que ver con la franquicia, tanto como actor, director o voz.

Ciertamente es un personaje que ha marcado a toda una generación y muchos jamas le olvidaremos.

Lo siento Zachary Quinto, pero Spock siempre fue, es y será el grandisimo señor Leonard Nimoy.

Larga vida y prosperidad.  

martes, 2 de agosto de 2011

Con dos coj**** (Vol. I)

¿Tienes ahorrados unos 1000 dólares? ¿Posees conocimientos sobre física nuclear (perdón, nu-ce-lar...)? No esperes más y construye tu propio reactor nuclear en tu cocina.



Pues eso es lo que debió pensar nuestro querido, y desconocido, amigo sueco. De Ängelholm, para ser exactos. Fuck yeah!!

Todo parece que empezó hace cosa de seis meses, pero no lo han cazado hasta ahora. ¿Y como lo han cazado? ¿Acaso se ató el reactor al pecho y salió gritando por la calle?. Pues no. Lo han cogido porque el muy amable señor llamó a las autoridades pertinentes (la Autoridad de Radiación de Suecia o Strålsäkerhetsmyndigheten [Fuck yeah again]) para preguntar sobre la legalidad de fabricarse un reactor nuclear en la cocina.

Le dijeron que se pasarían por su casa para realizar mediciones, pero... ¡maldición!, aparecieron con la policía y se lo llevaron detenido. Luego querrán que el pueblo se fié de ellos, sí claro....

El pobre McGyver sueco declaró que encargó los materiales al extranjero y aprovechó algunas piezas de una alarma de incendios.

Si es que no hay respeto por el trabajo de las personas honradas.

Blue Oyster

El Equipo A / Ya no se hacen series como las de antes / Episodio 004

En 1972, un comando compuesto por cuatro de los mejores hombres del ejército estadounidense, fueron encarcelados por un delito «que no había...